10 de septiembre del 2010

La Pasarela
Zavala y las traiciones
10 de septiembre del 2010

Antonio Madrid

No cabe duda.

¿O sí?

Javier López Zavala es un hombre agradecido.

Y con ganas.

Porque mira que realizar giras de agradecimiento cuando está claro que la mayoría de los poblanos rechazaron su propuesta como candidato.

Una de dos, o Zavala agradece el apoyo minoritario o agradece la derrota.

De las últimas giras que ha realizado Javier López Zavala fueron a la Sierra Norte: Huauchinango y Tlaola.

La primera visita fue patética.

La segunda, también.

Y es que no podría ser de otra manera, cuando Zavala todavía es presentado por los priístas como “El candidato a la gubernatura”.

Entonces Zavala alza la mano como candidato, saluda como candidato, sonríe como candidato y la gente le aplaude… como a cualquier ciudadano.

Los escasos medios de comunicación que cubren el evento, tienen la certeza, como el público que los lee, escucha o ve, que todo se trata de una farsa, lo cual es totalmente cierto.

Alguien, por favor, debería decirle a Zavala que ya no hay candidatos en estos momentos, que la elección de este año cerró el 4 de julio y que el gobernador electo es Rafael Moreno Valle.

¡Que alguien le explique!

Y es que si no, el señor Zavala, que no tiene la culpa de lo que le pasó -¿o sí?- (pregúntenle a Marín), sigue creyendo que algún día, como una pesadilla, todo terminará y el será electo por la gracia de Dios como gobernador para suceder a Mario Marín.

Este relato no deja de ser kafkiano porque tal parece que Zavala quedó en estado de shock y como zombi, va a los eventos que le organizan exponiéndose a la burla y al escarnio popular.

En Tlaola el caso se repitió.

Ante miembros de Antorcha Campesina, de cuyas filas proviene el candidato ganador a la alcaldía, Zavala (como si pudiera) ofreció todo su apoyo al presidente electo y señaló que no hay que vencerse, que la vida sigue…

Ups.

Cabe destacar que el ambiente en ambos casos era de funeral, pues en qué cabeza cabe (en la de Zavala, claro) organizar eventos de agradecimiento, cuando los priístas –si es que todavía los hay- lo único que están pensando en este momento es como hacerle para no perder la chamba ante el gobierno que viene.

Y todavía tener que hacerle al teatro.

Y más, en Huauchinango, Javier López Zavala aseguró que “el PRI no olvida que se lleva una lista de traidores”.

Dicen que algunos cuchichearon:

¿Llevará en la lista a Mario Marín?

Ups.

***

EL AÑO DE CARRANZA.

En la junta auxiliar de Guadalupe Hidalgo, un personaje popular comentó algo que es un botón de muestra de lo que sucede en el municipio entero y no es otra cosa que el ejercicio de “El año de Carranza”, porque el de Hidalgo ya no alcanza.

El año de Hidalgo es aquel de “Chingue a su madre el que deje algo”.

Regularmente sucede en el último año de administración, aunque esta vez es a la triple potencia, debido a la transición.

Y es que en el último año de la administración blanquista, los elementos de vialidad –como en Guadalupe Hidalgo- han estrenado uniformes.

-           Los polecías de tránsito traen uniformes nuevos, bonitos, decía el personaje…

-           y patrullas nuevas, bonitas, nosotros las pagamos… agregaba sabiamente…

-           Y entonces ¿para qué están pidiendo limosna en las esquinas?

Ja.

Es el año de Carranza, donde ahora los de tránsito muerden por partida doble… o triple, ante la llegada de un nuevo gobierno que seguramente los pondrá de patitas en la calle.